

Es ni más ni menos que la trenza clásica de toda la vida pero dejando una forma de espiga. De esta manera, se crea así un peinado natural y sencillo perfecto para la vida diaria.
Aunque ya lo veréis reflejado en el tutorial, lo primero que hay que hacer es una cola de caballo para recoger ese pelo en sólo montón. A continuación tenemos que separar este montón de pelo en dos (esto ya marca diferencias con las trenzas clásicas).
A una de las partes (en este tutorial divide el montón derecho) se la vuelve a dividir. El mechón que sale de esa división se pasa al otro montón. Se hace esta misma acción en el otro montón y así sucesivamente hasta terminar la trenza. Y ya está hecha una trenza de espiga, ¡¡así de fácil!!.
Como última observación, hay que tener mucho cuidado de tensar bien los entrelazados, como en cualquier trenza, pero que nos quede bien hecha y no salgan pelos no deseados por en medio, como suele ocurrir cuando no se tensa lo suficiente.
Diferencias con la trenza clásica
Como hemos visto, la trenza espiga tiene diferencias fundamentales con una trenza clásica, aunque son igual de sencillas que hacer.
En primer lugar, hay diferencias en el número de montones, ya que en la trenza espiga se hacen dos, y en la clásica se hacen tres.
Aunque en la técnica son más sus similitudes que sus diferencias, ya que se trata de entrelazar dichos montones de pelo.
Fuente Imagen ThinkStock.