
Las varices son dilataciones venosas que aparecen habitualmente en las piernas. Es una enfermedad caracterizada por la dificultad de la sangre de retornar al corazón. Las venas se ensanchan y dilatan de manera que se producen deficiencias en la circulación sanguínea del organismo lo que es perjudicial para la salud. Los síntomas más habituales son pesadez en las piernas, cansancio, picores e incluso fuertes dolores.
Al menos una de cada diez personas padece varices. Son más frecuentes en mujeres a consecuencia de embarazos y cambios hormonales, aunque también las padecen hombres. El factor hereditario es importante para una mala circulación sanguínea. Sin embargo, existen otros detonantes como la obesidad, el sedentarismo, permanecer de pie sin moverse durante mucho tiempo y el uso de ciertos anticonceptivos.
Aunque hay personas predispuestas a padecerlas, lo importante es prevenir su aparición. Es fundamental hacer ejercicio físico como andar, correr o nadar. Nuestra dieta alimenticia ha de ser rica en frutas y verduras. Si hemos pasado mucho tiempo de pie, conviene que al llegar a casa apliquemos chorros de agua fría en las piernas y al sentarnos, las mantengamos arriba. Tampoco es bueno estar sentado con las piernas cruzadas ni llevar ropa demasiado ajustada que impida la buena circulación de la sangre.
Normalmente las varices se desarrollan en las piernas pero también podemos encontrarlas en los testículos (varicocele), el esófago o la región anal (hemorroides). Aparezcan donde aparezcan, una vez detectadas hemos de ponernos en manos de un especialista que nos indicará el tratamiento que tenemos que seguir.
Si el tema es grave siempre puedes acudir a profesionales especializados en las varices como los de clínica Vasculine


