

Los imágenes circulares que componen los mándalas ofrecen un efecto curativo al alma. Pintar mándalas ofrece tranquilidad y sosiego a todas las personas. Son tremendamente efectivos en niños inquietos, nerviosos y difíciles. Aumenta la creatividad en niños y adultos. Ejercicios de relajación y de respiración serán el complemento ideal de los mándalas. Son un viaje de interioridad hacia nosotros mismos y nos permitirán tomar conciencia de nuestra vida.
Los efectos de los mándalas son muy positivos. Estimula nuestra afectividad, mejora la memoria, fomenta el positivismo y la concentración, armoniza, relaja y crea un sentimiento de seguridad en la persona que los practica. Prepara los colores y crea tu propio mándala. Coloreándolo, te olvidarás de todo lo que te rodea y fortalecerá tu autoestima. Los mándalas son una manera de desprenderse de la monotonía cotidiana que nos rodea. Son muchas las circunstancias en las que nos serán útiles, entre ellas, procesos depresivos, hiperactividad, irritación, hipersensibilidad o problemas de autoestima.
La pintura de los mándalas aporta curas terapeúticas a nuestro espíritu y a nuestra mente. Sólo necesitas lápices de colores, rotuladores o ceras. Es igual pintarlos de dentro hacia afuera o viceversa pero es conveniente mantener la dirección elegida en un principio. Puedes elegir los mándalas que más te gusten, incluso hay mándalas de viaje o de bolsillo para que te lo lleves contigo, y su precio oscila desde los 6 a los 20 euros.