¿Cómo cuidar la piel después del entrenamiento?

Por admin5 min de lectura
¿Cómo cuidar la piel después del entrenamiento?

Cada vez que voy a mi clase de Pilates tengo estas dudas: Si no voy a estar haciendo ejercicio al aire libre, ¿Tiene sentido ponerme protector solar?, si voy a la mañana, ¿La rutina de limpieza se hace antes o después del entrenamiento?, si voy de tarde, ¿La limpieza diaria la hago después de ducharme o antes de irme a dormir? Estos, y otros interrogantes, iremos respondiendo a lo largo del artículo.

Para comenzar, siempre debemos llevar la piel limpia antes de hacer actividad física. Porque al transpirar durante el ejercicio, nuestros poros comienzan a dilatarse para eliminar las toxinas. En caso de no estar limpia, y no poder ser eliminadas, las mismas pueden obstruir los conductos favoreciendo la aparición de microquistes y granitos.

Cualquier actividad física que elijamos para sumar a nuestra rutina, conlleva beneficios para nuestro cuerpo y calidad de vida. Estudios recientes demuestran que, estar físicamente activo puede beneficiar tanto el cuerpo como a la mente, además de reducir considerablemente el riesgo de contraer enfermedades.

Beneficios de la actividad física sobre la piel

A su vez, hay evidencia científica de los beneficios que la actividad física tiene directamente sobre la piel. Se sabe que el ejercicio es anti-age y anti-glicación, además de mejorar la hidratación, estimula los procesos de cicatrización y balancea la flora cutánea.

La práctica regular de la actividad física provoca un aumento de la circulación del flujo sanguíneo, lo que permite una depuración eficiente de las toxinas alojadas sobre la piel, causantes de infecciones cutáneas. También contribuye a la percepción saludable de la misma. La que solemos nombrar como “piel rozagante”.

Cuidados de la piel después de entrenar

Ahora bien, una vez que encontramos la actividad física que disfrutamos hacer, que la incluimos en nuestra agenda y la practicamos, tenemos que asegurarnos que, una vez terminada, nuestra piel sea tomada en cuenta. Entonces ¿Cómo cuidar la piel después del entrenamiento?

Cuidados previos a la actividad física

Los beneficios obtenidos a raíz de la actividad física serán opacados por el daño solar, si no tomamos los recaudos necesarios cuando la misma se realiza al aire libre. Es decir, los rayos UV son una de las principales fuentes de envejecimiento de la piel, además de contribuir en la aparición de manchas y cáncer de piel.

Para prevenir cualquiera de estos inconvenientes, y sobre la piel limpia, el primer paso será ponernos protector solar antes de salir a la calle. Este requisito es fundamental y debe realizarse a diario independientemente de que realicemos actividad física o no, los 365 días del año.

Lo ideal sería un factor de protección +50, y específico para hacer deporte debido a su mayor resistencia frente a la transpiración. Lo aconsejable para estos casos es elegir un producto en gel o bruma (por su fácil aplicación, su textura ultraligera y su rápida absorción), porque la textura cremosa tiende a perderse con mayor rapidez mientras nos ejercitamos ¿A quién no le pasó que en el roce le entró crema a los ojos dificultando la actividad?

Cuidados posteriores a la actividad física

Es visiblemente reconocible que, al ejercitarnos, transpiramos. Al realizar actividad física, el organismo busca regular la temperatura corporal nuevamente y lo hace por medio del sudor. Es decir, su evaporación a través de la piel vuelve la temperatura a su estado previo. Otra de las modificaciones observamos en el rostro es que nos ponemos colorados.

Esa coloración transitoria de la piel surge como mecanismo de defensa por parte del cuerpo a la intensa demanda física. Y habrá personas que se enrojen más que a otras, pero es una consecuencia generalizada.

Entonces, terminamos la actividad elegida, estamos transpirados y las prendas de entrenamiento mojadas, con la cara más o menos colorada. Sin pensarlo, en ese momento necesitamos hidratarnos por el agua que perdimos durante el ejercicio.

Como segundo paso, vamos a hacer una limpieza del rostro. Puede ser con un limpiador que contenga ácido salicílico (favorece la desobstrucción de poros, tiene propiedades antiinflamatorias, ayuda en la prevención de brotes, etc), o podemos usar un limpiador que contenga peróxido de benzoilo (acción antibacteriana, reducción de la inflamación, controla el exceso de sebo, etc.).

Al estar la piel en este momento enrojecida y sensible, NO vamos a realizar una exfoliación, pero si vamos a ayudarla a volver a su estado original. Lo ideal en este momento es el uso de nuestra Post workout gel mask que, a través de sus activos como el té verde, la niacinamina y la centella asiática, restituyan nuestra tez haciendo que luzca más firme, brillante y clara que nunca.

Por último, y no por ello menos importante, nos duchamos. Es importante secar bien todas las partes del cuerpo, especialmente donde hay pliegues para que no quedé ahí alojada humedad que favorezca la posterior irritación de la zona y aparición de hongos.

Con toda esta info, solo resta salir a buscar nuestra actividad física, así que ¡Manos a la obra!

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Equipo editorial de Cosas de Mujer.