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La vida de Juana de Ibarbourou
Juana Fernández Morales nació en Melo, Uruguay, en 1895. A los 20 años, se casó con el capitán Lucas Ibarbourou, y asumió su apellido, por lo que firmó así su obra; una de las voces femeninas más importantes de América Latina en el siglo XX, en el campo de la escritura en verso y prosa. Imágenes de carácter bíblico, alusiones a la Virgen de Lourdes e invocaciones directas a San Isidro, marcan el carácter religioso, místico y descriptivo de las escenas que logra dibujar perfectamente entre sus líneas.

En 1918 se traslada a Montevideo, donde empieza a publicar sus versos en el diario capitalino La Razón; ilustró en aquellas páginas sus primeros poemarios, llenos de imágenes modernistas, sensaciones físicas, figuras míticas y religiosas. Se refiere a los temas del amor maternal, la naturaleza y la impresión estética de las figuras, con cierto toque erótico y cálido.
En 1929, le proclamaron “Juana de América” en una enorme celebración en su honor, presidida por el reconocido escritor uruguayo José Zorrilla de San Martín, en las instalaciones del Palacio Legislativo de Uruguay. Lo maravilloso en la obra de Juana, es la transformación de su obra a través del contexto cultural de la época; sus letras se matizaron con imágenes surrealistas y figuras místicas. Sus versos se mantienen en las líneas vanguardistas, mientras que su prosa está dirigida especialmente al público infantil.
A partir de 1940 su popularidad traspasó las fronteras de América, y para 1953 ya se publicaban sus obras completas en España, incluyendo sus obras inéditas; en 1950 le declararon presidenta de la Sociedad Uruguaya de Escritores, y en 1955, su obra fue premiada por el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid. Cuatro años más tarde, recibió por primera vez el Premio Nacional de Literatura. Muere en Montevideo en 1979.
Imagen de wikipedia




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