
Autor: ButterflySha
La moda de ponerse un pendiente en la nariz, en la oreja, en la lengua o en el ombligo es algo que nos parece ya normal. Al pasear por la calle son muchas las personas que portan un aro en cualquier parte de su cuerpo. Pero no todo es algo estético, también pueden surgir complicaciones. Te explicamos todo lo que tienes que saber sobre los piercings.
Un piercing o perforación consiste en la
colocación de un pendiente o argolla en algún saliente de la piel. Se pueden hacer en cualquier parte del cuerpo, pero en algunas zonas es menos aconsejable que en otras por sus consecuencias, como las cicatrices más evidentes o la posibilidad de infecciones.
Por qué nos hacemos piercings
Hubo una época en que identificábamos a las personas que llevaban este tipo de adornos en su cuerpo como pertenecientes a grupos marginales, o miembros de determinadas bandas de delincuentes.
Pero los tiempos cambian y actualmente utilizamos el piercing como modo de diferenciación, un símbolo de identidad o pertenencia a un grupo; o simplemente como un adorno más.
Es importante tomar una decisión consciente, inteligente y responsable, evaluando todas las ventajas y desventajas a la hora de hacerlo y sin olvidar las posibles consecuencias.
Riesgos y cuidados
No creas que hacerte un piercing es totalmente inofensivo. Existen ciertos riesgos y consecuencias que como responsables de vuestros propios actos debéis conocer y analizar muy bien antes de dar el paso. En estos casos es prudente evitar prisas o improvisar.
Como consumidores debéis buscar seguridad y calidad, no exclusivamente el precio más barato (aunque un precio mayor no implica más seguridad). Esto significa que se deben dar condiciones indispensables sanitarias y de higiene: un lugar apropiado, con sala de espera separada de la sala donde realizan la práctica; un equipo de esterilización, que utilicen material desechable. No pueden hacerse en puestos ambulantes.
Tanto el material que se utiliza para el piercing pueden producir reacciones alérgicas e incluso puede ocurrir que el cuerpo rechace estos elementos extraños.
Si no se respetan las condiciones de seguridad e higiene hay riesgo de transmisión de virus o bacterias e infecciones del tipo hepatitis C o VIH/SIDA.
Los piercings pueden ocasionar lesiones en los tejidos o pérdida de sensibilidad en la zona en que se apliquen, por ejemplo perder el sentido del gusto por un pendiente en la lengua.